martes, febrero 17, 2009

Marc Jacobs en el Fashion Week de NY: ser super-fluor es más que una opción

Si en Paris la vedette de la Semana de la Moda es Galliano, cruzando el océano los mismos laureles son para Marc Jacobs.
Mientras la expectación va en crescendo, el niño terrible de la moda ha calibrado de sobra su show para dejar boquiabierto hasta el más incrédulo. Como aquellos que desdicen su talento solo por su maquiavélica y preponderada forma de de-construir su vida pública.



La arrogancia de tergiversar lo establecido, destruir el pasado y traspasar el futurismo; conjugan la esencia de la colección Marc Jacobs, casi como la supervivencia del pasado perfecto para ser un futuro pluscuamperfecto.



A medio camino entre el bien y el mal, entre el pasado y el futuro, entre lo vulgar y lo elegante; Jacobs se decanta por la excentricidad, por el neón como alma de la fiesta perdida neoyorkina más decadentemente ochentera... Como un suave reminder metalizado, que suena a festiva nostalgia.



Mientras los guiños acelerados de las tendencias se dirigen al revival ochentero, Jacobs es totalmente explícito. Descaradamente ochentero, disimuladamente transgresor, descollantemente genial y abiertamente super-fluor.




Mr. eMe

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